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Versión taquigráfica Senadora Eguiluz – Sesión 14 de marzo de 2018 – VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

REPÚBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY

CÁMARA DE SENADORES

 

Montevideo, 22 de marzo de 2018

  

De acuerdo con lo resuelto por el Senado de la República, se remite versión taquigráfica de las palabras pronunciadas por la señora Senadora Cecilia Eguiluz, en sesión de fecha 14 de marzo del año en curso, relacionada con la violencia contra la mujer.    

 

Saludo a usted con mi mayor consideración.

 

 

SEÑORA PRESIDENTA.- Continuando con la media hora previa, tiene la palabra la señora senadora Eguiluz.

SEÑORA EGUILUZ.- Hace pocos días, en el departamento de Salto, una mujer fue la víctima fatal de un homicidio, un femicidio o un feminicidio, dependiendo de la tesitura jurídica que tomemos y de lo votado en el ordenamiento jurídico uruguayo. Fue víctima una mujer y también un oficial de la Policía que tenía asignada su custodia.

En esta oportunidad, queremos reiterar un planteo que venimos haciendo desde hace mucho tiempo y que tiene que ver con la igualdad de género y con la igualdad de todas las personas que vivimos y habitamos el territorio nacional. Lamentablemente, muchas veces esa igualdad no se siente ni se nota, porque en la mayoría de los departamentos del interior no existen hogares transitorios para las mujeres que están en situación de riesgo; para este tipo de víctimas, para ellas y para sus familias. Entonces, en general, la decisión es que vuelvan a sus casas donde, en definitiva, quien está determinado a cometer el crimen tiene una fácil accesibilidad.

En el año 2014 hubo veintiséis mujeres víctimas de homicidio en nuestro país. La cifra se iba sosteniendo hasta que en 2017 se produjo un gran salto y el número de víctimas de violencia doméstica aumentó a cuarenta y una mujeres muertas en un año. Durante el año pasado trabajamos en ambas cámaras para votar normativas que, de alguna manera, fijaran el foco en el feminicidio pero, lamentablemente, hemos fracasado con total éxito, porque nada ha cambiado, sino que, por el contrario, los números aumentaron casi al doble. Durante este año ya van seis mujeres muertas y dos se debaten entre la vida y la muerte. Lamentablemente, así sigue sucediendo.

Hay una cifra que para nosotros es muy significativa e importante: el 91,3% de los casos de homicidios de mujeres víctimas de violencia doméstica se dan en sus propias casas. ¿Qué significa eso? Que el retorno de la mujer a la casa cuando está en esa situación de extremo riesgo –ya está comprobado– la deja realmente en una situación de mayor vulnerabilidad. Conocemos mujeres que han estado en esa situación y sabemos lo que significa salir al otro día de su casa sin haber podido dormir durante toda la noche por el temor a ser víctimas de un homicidio, tanto ellas como sus hijos, que son los que quedan en la casa y viven con ellas. Nadie escapa a esa situación; nadie escapa a que mañana sea alguna de nosotras, que sea alguna de las hijas de los que están hoy acá, que sean las hermanas, las amigas o las compañeras de trabajo. Reitero: nadie escapa a esa realidad.

El año pasado votamos en este Senado y en la Cámara de Representantes la Ley n.º 19580, la ley de violencia integral contra la mujer. Si bien en esa ley no se establecen los refugios transitorios para mujeres que se encuentran en situación de vulnerabilidad, sí se establecen medidas de protección y seguridad. Por lo tanto, el llamado que hoy queremos hacer es para que, efectivamente, se pongan en práctica con eficiencia medidas que prevengan, porque lo que se evita no se mide. Hoy medimos mujeres muertas; medimos hijos huérfanos, medimos familias destruidas a pesar de tener las herramientas para evitarlo. Si la herramienta que faltaba era la legal, ya está. Ahora, el ejecutivo tiene que actuar eficientemente y nosotros, como legisladores, debemos exigir plazos, metas y que se tomen las medidas correspondientes.

El 8 de marzo hubo una gran movilización; el 8 de marzo anterior también la hubo, y seguramente el que vendrá será igual, pero esas movilizaciones no han bajado los índices de criminalidad contra las mujeres sino que, por el contrario, los índices siguieron subiendo. No estoy de acuerdo con las expresiones de violencia que se dieron en la manifestación del 8 de marzo. Creo en la igualdad –como lo establece la Constitución de la república– ante la ley y también en la igualdad de los desiguales. Y, en este caso, las mujeres continúan estando en situación de desigualdad, razón por la cual creemos que debemos ser eficientes desde el Gobierno para ponerlas en situación de igualdad y proporcionarles seguridad y protección como lo indica el proyecto de ley que votamos.

(Suena el timbre indicador de tiempo).

Como profundamente batllista que soy, creo que las cosas no solo se deben decir a través de discursos, sino que hay que llevarlas a cabo. Hoy, nuestra sociedad exige medidas concretas y tenemos las herramientas legales para ello.

Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras se remita al Ministerio de Desarrollo Social, a la Suprema Corte de Justicia, a la Fiscalía General de la Nación, a la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Representantes y a las gremiales policiales.

SEÑORA PRESIDENTA.- Se va a votar el trámite solicitado por la señora senadora.

(Se vota).

26 en 27. Afirmativa.

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